Lagartijas serranas afectadas por los megaincendios
Los incendios destruyen reiteradamente el hábitat de la lagartija leonesa en Sanabria.
Una especie de fauna endémica del más alto valor conservacionista.
Los macizos montañosos de la península Ibérica poseen niveles muy altos de diversidad de especies animales y vegetales, muchas de ellas son escasas, raras o están catalogadas en riesgo de extinción, o con tendencia decreciente de su distribución y del tamaño de sus poblaciones.
Además, muchas de estas especies son endémicas de cada región geográfica como consecuencia de la historia paleogeográfica peninsular y/o la evolución post-glaciar.
Las lagartijas serranas del género Iberolacerta son un ejemplo paradigmático de esta especiación pre-glaciar y porterior aislamiento biogeográfico post-glaciar en diversos macizos montañosos ibéricos.
En el caso del área de confluencia de las provincias de Zamora, Ourense y León habita una de estas lagartijas serranas, confirmada desde 2006 como especie propia de estos territorios, y por lo tanto es considerada como endemismo de muy reducida distribución.
Además comparten hábitats altimontanos y patrón corológico con otros elementos endémicos como cerambícidos del género Iberodorcadion, que tienen taxones propios de las montañas Galaico-Leonesas o del Sistema Central, al igual que las lagartijas serranas. También es el caso de escarabajos caraboideos endémicos de los distintos macizos que forman los Montes de León, tanto al norte, como al sur en los Aquilianos y la Sierra Cabrera. Enclaves que también son refugio para endemismos botánicos.
Lo que sin duda abunda en la calificación de esta zona como de altísimo valor ambiental.
Durante el verano de 2025 se han producido en Castilla y León varios eventos catastróficos en las zonas de montaña que albergan a tres especies endémicas de lagartijas serranas del género Iberolacerta, en niveles altitudinales elevados de las Sierras de Francia y Gredos en el Sistema Central, y de las Sierras Segundera, Cabrera, Eixe, Teleno y Montes Aquilianos en las montañas del macizo Galaico-Leonés.
La elevada especialización de estas lagartijas en los roquedos, canchales y pedrizas de altitud reduce el territorio potencialmente habitable dentro de cada una de esas cuadrículas, ya que las cotas mínimas son específicas: en torno a 1.400 m (mínimo de 1.000 m) para la lagartija batueca en la Sierra de Francia; y de 1.500-1.700 m para las otras dos. Las lagartijas habitan desde esas cotas mínimas hasta las cumbres de los macizos, y nunca por debajo de ellas; ya que estas zonas están ocupadas por otras especies (otras lagartijas por ejemplo) que aprovechan los recursos y los refugios con mayor efectividad y éxito que ellas.
Su distribución por lo tanto es similar a un archipiélago, con islas de altitud en las que habitan, y amplias zonas de valles (a modo de océanos) en las que no. Las zonas de altitud superior a 2000m son muy pequeñas y aisladas entre sí, mientras que las zonas con altitud por encima de 1700m tienen una mayor extensión y continuidad. Pero sin embargo no conectan las poblaciones de Sierra Segundera-Cabrera-Eixe con las de Teleno y Montes Aquilianos; lo que constituye una vulnerabilidad más para la conservación de la especie.
Estos megaincendios producen daños casi irreparables en grandes extensiones, en las que durante muchos años desaparecen los recursos tróficos y de refugio en la cobertura vegetal para muchos pequeños animales; eso si consiguen escapar de las llamas y la intensidad del calor y gases desprendidos durante la combustión.
El efecto de estos eventos impacta simultáneamente en muchas subpoblaciones, y por su intensidad es esperable que sobre gran cantidad de individuos, de todas las edades y con escasa posibilidad de escape y/o de supervivencia post-fuego, ya que las llamas alterar la estructura de la vegetación y afectan por igual a las poblaciones de invertebrados de los que se alimentan las lagartijas.
Además de estos megaincendios las poblaciones de estas 3 especies de lagartijas han sufrido en los últimos 23 años casi mil incendios graves que han calcinado más de 370.000 hectáreas; en algunos de esos territorios se han acumulado hasta 11 incendios.
En la siguiente figura se ilustra la reincidencia de los incendios graves que han afectado a las poblaciones de lagartija leonesa en Sanabria y la Cabrera Baja.
Actualmente se reconoce la presencia de 7 especies de Iberolacerta en España; 3 son exclusivas de Pirineos, otra es propia de zonas bajas de todo el noroeste peninsular. Y finalmente otras 3 son propias de montañas de los Montes de León y del Sistema Central. Estas tres especies son las más castigadas por el efecto destructivo de los incendios.
En este informe varios expertos analizan este proceso y recomiendan actuaciones de restauración de los hábitats, junto con una mayor concienciación para prevenir incendios en las montañas.
