LA TOXICIDAD DE LOS PROTECTORES SOLARES
Durante el final de la temporada de baño estival en el lago de Sanabria, y en especial en el entorno de las playas, se produce una importante acumulación de sustancias coloidales y de carácter hidrofóbico que las hacen flotar en la superficie del agua. Una fracción de estas sustancias son ajenas a la ecología lacustre (hay una parte que es natural porque las excretan las microalgas) y en parte proceden de los restos de las cremas solares que los bañistas utilizan para protegerse de la radiación solar en las playas.
Otra parte llega vía depósito atmosférico en seco o mediante escorrentía desde la cuenca hasta la superficie del agua. Las corrientes y el empuje del viento los días de fuerte oleaje hacen derivar esta pátina [ llamada biofilm ó «microlayer» ] hacia las orillas; y con preferencia hacia las ensenadas a sotavento.
Esto produce un efecto de «capa de nata» flotando sobre el lago al formarse espumas endógenas. (Leer más)
Las cremas solares tienen filtros de radiación ultravioleta B, responsable de gran cantidad de lesiones cutáneas y cánceres de piel en los humanos; así como otras lesiones tumorales o teratogénicas sobre los organismos y de cambios en el funcionamiento de las comunidades biológicas. Estos filtros ahora están basados en nanopartículas sintéticas [NPs] que contienen óxido de titanio.
A lo largo de esta entrada se recopila la información obtenida de una docena de publicaciones científicas recientes que exponen los primeros indicios de la toxicidad de estas nanopartículas con titanio sobre las comunidades biológicas de los lagos, y también se justifica la presencia de las mismas formando parte del biofilm que flota en la superficie del lago Sanabria en verano.
Recientes investigaciones demuestran el impacto de las nanopartículas con titanio (esferas y túbulos) provenientes de las cremas de protección solar en las playas sobre el funcionamiento de los ecosistemas de ríos, lagos y ensenadas marinas; y se ha demostrado su impacto directo sobre organismos acuáticos (bacterias y algas del plancton) y en la microbiota del suelo; además de su acumulación en el zooplancton y el sedimento.
A partir de los datos obtenidos al microscopio electrónico de barrido (MEB) en el análisis de la capa de biofilm flotante en verano, responsable de las espumas de origen endógeno, se inició una línea de investigación sobre el origen de las lecturas de titanio que se obtenían sobre las superficie de las micropartículas atrapadas en esta capa coloidal flotante. Entre las de mayor tamaño están el polvo, las cenizas y los restos detríticos de vegetación; tanto de origen local en el lago como llegadas hasta allí a través de los arrastres por la cuenca y por depósito atmosférico.
En efecto, sobre las partículas de polvo, los detritos vegetales y las cenizas de incendios se podían medir mediante difracción de electrones retroproyectados (EBSD en siglas anglosajonas) los elementos químicos habituales como el carbono, nitrógeno, oxígeno, sodio, hierro, aluminio o silicio, de origen natural en la composición de los materiales biológicos y geológicos del lago y su cuenca.
Sin embargo, buena parte de las partículas están recubiertas de una sustancia enriquecida en titanio (Ti). Su presencia se hace más patente en el verano, y es mayor en el microlayer que se recogió más cerca de las playas que en el resto del lago.
SE CONFIRMA DE ESTA MANERA LA NECESIDAD URGENTE DE INVESTIGAR ACERCA DEL PAPEL DE LAS NANOPARTÍCULAS CUBIERTAS DE ÓXIDO DE TITANIO, CON ORIGEN EN LAS CREMAS SOLARES QUE UTILIZAN LOS TURISTAS EN LAS PLAYAS Y EN LOS VERTIDOS URBANOS, SOBRE LA ECOLOGÍA DEL LAGO Y SU INCIDENCIA EN LA BIODIVERSIDAD Y LOS PROCESOS ECOLÓGICOS DE LAS ORILLAS

UN DATO: tendríamos que alinear unas 20.000 de estas nanopartículas [NPs] para alcanzar una longitud de 1 mm.
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