DEPÓSITO ATMOSFÉRICO

Frente al balneario de Bouzas.-

Se analizó microscópicamente la naturaleza del material recogido el día 7 de septiembre en la ensenada de Bouzas, frente al balneario sobre las 11:30 horas.

Por lo que se aprecia en este análisis preliminar la estructura de “malla” está formada en parte por restos de algas muertas, proliferación de hongos hifomicetos acuáticos y fibras que provienen de la descomposición de la vegetación (materia particulada fina) y secreciones celulares. En estas muestras de 7 de septiembre apenas se ven filamentos muertos de algas (filamentos del metafiton o de la banda árida natural del estiaje, por ejemplo) y muy pocos restos de hifas de los hongos.

Unas estructuras ramificadas y casi transparentes a la luz del microscopio óptico llaman la atención por su aspecto, se trata de tricomas de roble. Son de presencia constante en las muestras de plancton, pero en este biofilm flotante son especialmente llamativas, y parece que responsables en gran parte (junto con los cristales minerales de cuarzo y mica) del color blancuzco de la capa superficial del agua en momentos del día con mayor inclinación de la luz solar.

Se trata por lo tanto de un efecto muy llamativo, pero no relacionado directamente con vertidos o contaminación de las aguas.

Los tricomas con sus múltiples formas simples, estrelladas o multiestrelladas son típicos de muchos vegetales, entre otros de los árboles del género Quercus; al cual pertenecen todos los robles. Son un carácter taxonómico empleado para la determinación de las especies de robles que viven en España ( F. Llamas 2001. Cap  VI:  Taxonomía del género Quercus. En el libro “Los bosques naturales de Asturias”. Ed. Univ. de Oviedo).

 detalle de unos tricomas recogidos en el envés de una hoja de roble de las orillas del lago.

Puedes leer más sobre la microestructura de los tricomas que poseen los árboles del género Quercus en estos trabajos:  Acta 104 (31-52)     Anales 74(1)

Además de procedió al análisis de las muestras tomadas en superficie mediante microscopia electrónica de barrido. En estas microfotografías se observa perfectamente la estructura de las pavesas y cenizas provenientes de vegetación leñosa quemada, junto a una trama de material de origen biológico (filamentos e hifas) en las que además se ha quedado atrapada una importante cantidad de material inorgánica (arenas).

Un complejo análisis en detalle mediante técnicas de retrodispersión del chorro de electrones (o espectrometría retrodispersiva de Rutherford – RRE-) en el microscopio eléctrico nos permite analizar la composición química de los elementos que forman parte de este biofilm que ha flotado durante semanas en la superficie del lago de Sanabria. En las gráficas de salida reconocemos una composición mineral típicamente formada por sílice, oxígeno y aluminio para las arenas de cuarzo y micas(1), y de carbono para los restos de la vegetación quemada (2).

 

(1)  

 

(2)  

 

En otros momento del año otras partículas que abundan en el aire producen este depósito que puede quedar atrapado en el biofilm flotante del lago, como es el conocido caso del polen en primavera -enlace-.

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