NUEVA_BATIMETRÍA

NUEVA BATIMETRÍA

Durante el año 2018, la CHD ha adquirido un nuevo modelo batimétrico de alta resolución para el lago de Sanabria.

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Entrada elaborada por el Dr. Agustín Monteoliva -ECOHYDROS SL-

Dicho modelo supone una mejora sustancial respecto a la información que se disponía hasta el momento, y ha sido puesto a disposición del Programa Bianual por parte del Organismo de cuenca para su uso con fines científicos.

Se realizó durante tres días una campaña de prospección acústica de cobertura completa para un levantamiento batimétrico de muy alta resolución. Para ello se utilizó un interferómetro GeoSwath, un instrumento óptimo para aguas someras costeras, lagos y embalses y tramos fluviales no vadeables.

La tecnología utilizada ofrece una cobertura completa de barrido lateral de gran anchura y la posibilidad de trabajar con frecuencias de mayor resolución (500 kHz en este caso). Durante los transectos para obtener los datos del ecosondeo se hicieron correcciones del movimiento y de posicionamiento de la embarcación mediante antenas GPS y un sistema de medición inercial; por lo que finalmente se consiguió una precisión horizontal media de unos 40 cm, y sub-decimétrica en la vertical.

Se ha obtenido una cobertura batimétrica de muy alta resolución sobre un total 3.536.486 m2 (unas 354 ha), correspondientes a la cota altitudinal 1.004,1 m. Se midió una profundidad máxima de 49,91 m en la cubeta sureste, y la profundidad media calculada es de 28,03 m. Con estos datos se calcula que el volumen del lago de Sanabria es de 99.114,45 m3 (unos 99,1 hm3 en máximo llenado).

Se establece ahora con una mayor precisión la profundidad máxima en 49,91 m en la cubeta sureste, frente a los 51 m que ofrecía el sondeo anterior, si bien la comparación no es directa ya que no se dispone de la cota exacta de referencia para los datos anteriores. Se ha comprobado una oscilación vertical de la lámina de agua del lago próxima a 1 m.

Las nuevas dimensiones son 60.688 m2 y 2,83 hm3 superiores a los datos establecidos en la anterior batimetría publicada en 2005. La profundidad se ha establecido sobre la cota de la lámina de agua en 1004,1 m con respecto al nivel del mar en Alicante y las correcciones el nivel del lago en tiempo real se realizaron mediante enlace a la estación de ITACYL-Puebla de Sanabria perteneciente a la Red GNSS de Castilla y León.

El siguiente modelo digital batimétrico de profundidades (MDB) se ha construido con los datos de la nueva batimetría de alta resolución realizado mediante ecosondeo multihaz.

Para crear el mapa de sombras y pendientes se ha exagerado la escala vertical, lo que produce un mayor efecto visual de las zonas más profundas. La mayor parte de la superficie sumergida (tonos verdosos) se encuentra entre 17 y 37 m de profundidad; y las zonas de litoral menos profundo (tono rojo) se corresponde con la zona expuesta en la banda árida durante el estiaje y los tramos someros de hasta 4 m de profundidad (tono naranja-amarillo), respectivamente. Esta banda de orilla es la zona visible desde la superficie a través de la lámina de agua con buenas condiciones de luminosidad; las aguas más profundas (tonos azules oscuro) se corresponden con la típica percepción visual característica de este lago de aguas oscuras.

La finalidad de las batimetrías es la obtención de coordenadas X,Y,Z de puntos sumergidos para conocer en detalle la topografía de los fondos de una masa de agua. La determinación de la profundidad recibe el nombre de sondeo y consiste en medir la distancia vertical entre el nivel del agua y la superficie del fondo.

Antiguamente las técnicas que se usaban era descolgar de la embarcación una cuerda lastrada o cinta métrica con una pesola, definiendo la profundidad toda la parte que quedaba sumergida. La limitación que tiene este método es que mide la profundidad de un solo punto cada vez y también resulta imprecisa porque está sujeta a los movimientos del barco, las mareas y las corrientes que afectan al cable o cuerda. La reunión de multiples puntos así medidos en un transecto de rumbo conocido aumenta la cantidad de estos resultados discretos.

Posteriormente el uso de ecosondas instaladas en embarcaciones en movimiento permitió conocer la topografía sumergida en bandas no solapadas; ya que es posible utilizar la señal de rebote sobre los fondos de sonidos (de frecuencias no audibles por el oído humano y pulsos muy cortos) hasta el sistema de transducción y recepción en la misma para conocer la distancia vertical recorrida.

Ecosondas monohaz: emiten en una sola frecuencia, típicamente 200 KHz, por encima del sonido audible por el ser humano (ultrasónicas). En trabajos de batimetría ya casi no se emplean que se consideran menos precisas que las multihaz, pero por su facilidad de manejo y fiabilidad hasta los 1.000 m todavía se emplean en localización de bancos de peces, por ejemplo.

En la actualidad los dispositivos de tipo multihaz (multibeam, en terminología anglosajona) barren el fondo transversalmente al sentido de avance de la embarcación, cubriendo así una mayor zona y posibilitando la corrección de errores mediante la interpolación de los resultados obtenidos. Ademas de precisión se gana rapidez, por lo que considera en método más eficaz de cartografiar una zona sumergida.

Ecosondas multihaz : se trata de un conjunto de sondas que emiten haces de ondas en varias direcciones a una determinada frecuencia y ordenados tridimensionalmente de forma cónica. En estos muestreos multihaz y a 500 kHz es posible para aguas someras (en torno a 50-60 m de profundidad) abarcar bandas de mapeo de hasta 500 m de anchura. Y aunque la intensidad de la señal se va degradando con la distancia (lo que implica mayor imprecisión en los extremos) el software de manejo permite emplear los datos recibidos para establecer la composición del fondo por reflectividad en estas regiones superponiendo zonas barridas, y promediando los resultados.

Alcance de la resolución de los datos con técnicas multihaz para un rumbo de la embarcación y solapamiento de las bandas. La lectura del terreno abarca todo el fondo y no es necesaria la interpolación de datos.
Alcance de la resolución de los datos con técnicas monohaz para el mismo rumbo de la embarcación. El relleno de las zonas no muestreadas se hace por interpolación de datos en un sistema geográfico de información.

INCENDIO LAGUNA EL CUADRO

IMPACTO DEL INCENDIO DE LA CUENCA DE UNA LAGUNA (EL CUADRO)

En esta entrada se pretende mostrar la situación en que han quedado las orillas de esta laguna tras los incendios recurrentes en su entorno de este verano. La llegada de cenizas y arrastres desde las laderas recién quemadas es un grave problema ambiental para la laguna, que se suma al deterioro ambiental al que ya de por sí somete el fuerte estiaje a sus comunidades litorales en las zonas someras.

Ver entrada : Sequía lagunas

lagunas sequia

Comprueba en este mapa la localización de las siguientes galerías de fotos, en el complejo lacustre (azul: lagunas, morado: embalses) de Sierra Segundera.

Laguna del Cuadro -LCu- Altitud: 1.680 msm

El Cuadro es una pequeña laguna de silueta subcircular situada en el borde de la penillanura glaciar del cañón del Tera y justo al nordeste de la subcuenca del río Segundera.

Tiene una lámina de agua de unas 2,5 ha de superficie, de las que casi el 3% está ocupado por un gran islote.

Su cuenca vertiente es muy pequeña y rocosa, y tiene unas 5,36 ha de superficie. Por lo tanto el humedal se puede considerar funcionalmente endorreico, aunque tiene un pequeño aliviadero por el lado este hacia los arroyos que vierten a su vez a la subcuenca del arroyo de la laguna de Mancas. En los incendios reiterados de la zona del Cabezo [1.808 msm] y Alto del Suelto [1.751 msm] de finales de agosto y principios de septiembre de 2017 se calcinó el 56,34% de esa cuenca (unas 3,02 ha), además de mucha más superficie en sus alrededores en la parte alta del cañón del Tera.

Noticias sobre los incendios en el cañón del Tera : 

· La Opinión de Zamora  OZ  OZ    · EL Norte de Castilla  NC        · Zamora 24Horas  Z24H         · La Vanguardia  LV

Gran parte de los terrenos de la cuenca quemados han sido rápidamente lavados por las primeras lluvias hacia el litoral de laguna (ver la galería fotográfica), que a su vez permanecía en estiaje máximo, con una banda árida considerable ya que la bajada del nivel se midió en 42 cm el 14 de septiembre. La franja litoral, que habitualmente permanece sumergida esta siendo rellenada por sedimentos, cenizas, pavesas y tizones que pronto serán sumergidos por la subida del agua. Pasando de esta manera a formar parte del bentos de la laguna, y de esta manera se incorporan a la ecología lacustre y a la dinámica biogeoquímica de los nutrientes en el agua a disposición de la vegetación sumergida y el fitoplancton.

Este proceso recurrente después de cada incendio que afecta a las cuencas de las lagunas es el responsable en gran medida de los principales aportes de relleno de las cubeta y de nutrientes que dan lugar al aumento del desarrollo de plantas y algas; así como otros cambios menos visibles en el nivel trófico del ecosistema lacustre y que influyen en la transparencia del agua.

Noticias sobre los arrastres de sedimentos tras los incendios en la cabecera del río Trefacio:

· La Opinión de Zamora  OZ   OZ  OZ       · Zamora 24Horas  Z24H  Z24H       · La Vanguardia  LV

14 de septiembre de 2017

El incendio que se observa en esta galería de fotos ha afectado al 56% de la cuenca de la laguna, que es de régimen endorreico, por lo que todas las cenizas serán arrastradas poco a poco por el lavado de la lluvia hacia el interior de la masa de agua y de esta manera se verá enriquecida en nutrientes para las algas.

A otra escala, espacial y temporal, los incendios en grandes superficies de matorral y suelo turboso por toda la cuenca (unas 12.770 ha) que vierte hacia el lago de Sanabria suponen una frecuente y masiva llegada de sedimentos y nutrientes fácilmente asimilables que ejercen ese mismo efecto sobre la masa de agua profunda. Los arrastres que producen las lluvias son capaces también aquí de acelerar el relleno de la cubeta y abonar el crecimiento de algas en la columna de agua y de las plantas en el litoral.

Ver la entrada: Sedimento y partículas arrastradas

La llegada de sedimentos (del suelo desnudo de cubierta y de las actuaciones con bulldozer que nos son restauradas después del control del incendio) y nutrientes (de la ceniza de la vegetación quemada) puede ser directa a través de los arrastres en temporadas de lluvias con fuertes crecidas en los cauces, y otras veces la llegada se demora ya que estos elementos quedan atrapados temporalmente en la red de embalses.

Si bien, finalmente acaban llegando a la parte más baja de la cuenca a través de los caudales de turbinación del agua como elementos primarios procedentes de la erosión, o bien ya transformados en grandes poblaciones de microalgas que han proliferado inicialmente en estas partes altas y que constituyen un gran inóculo de plancton para el lago. 

Este es un efecto cuantitativamente muy relevante que debe tenerse en cuenta a la hora de poder estimar el estado ecológico actual del lago y predecir su evolución futura.

En la misma laguna del Cuadro se describe en el trabajo de D. Ramón Margalef de 1955 que sus orillas son fangosas debido a este efecto de arrastres desde la cuenca, y que sin duda está generalizado de forma injustificada por toda la Sierra desde hace muchas décadas. 

21 de septiembre de 2017

El efecto de los arrastres de limos y cenizas dentro de la masa de agua son claramente visibles en el plancton sólo unos pocos días después del incendio, máxime teniendo en cuenta las escasas precipitaciones caídas en este periodo.

Muestra de plancton litoral recogido con una red de 50 micras.
Efecto de turbidez en el plancton causado por el contenido en partículas y cenizas provenientes del incendio de la cuenca.

Tras el proceso de arrastre desde la cuenca el contenido de la suspensión recogida por la red es de plancton, junto a las cenizas y restos vegetales y minerales provenientes del incendio. Estos elementos en el agua de la laguna permanecen poco tiempo en suspensión formando parte del seston, y luego finalmente precipitan hacia el sedimento lacustre en las zonas someras. Este proceso enriquece este sedimento en materia orgánica, favoreciendo el crecimiento de la vegetación enraizada sumergida y acelerando el proceso de colmatación de la cubeta.

Más información sobre esto en la entrada de Sedimento en suspensión.

05 de octubre de 2017

Tras largos meses de estiaje, con sequía y calor extremos, la ganadería frecuenta las orillas de los humedales buscando abrevarse de agua y comer plantas tiernas.

De esta manera las vacas y caballos que aún pastan la sierra en este entorno se concentran frecuentemente en las orillas de las lagunas y también para aprovechar los primeros brotes del pasto dentro de la zona recién incendiada. Hecho que no permitirá consolidar el rebrote temprano de la cubierta encespedada y que podría ser esencial para retener los sedimentos y las cenizas, antes de que sean arrastradas por las lluvias.

Igual de relevante para el estado ecológico de las lagunas resulta el pisoteo y pastado frecuente de las comunidades de vegetales acuáticas. Las manadas de caballos y de vacas amasan los lodos de las orillas (ahora al descubierto por la sequía) y los nutrientes arrastrados desde la zona quemada de la cuenca; y asimismo se alimentan de las plantas acuáticas que en condiciones normales deberían estar sumergidas y permanecerían alejadas del ganado.  El impacto negativo además perdurará en el tiempo sobre las comunidades animales y las microscópicas de la orilla, ya que es el lugar donde esperan las formas de resistencia y donde deben madurar las formas larvarias de muchos de estos seres hasta la primavera siguiente. Eso si es que no perecen por la falta de humedad en el litoral de la cubeta y si consiguen sobrevivir al pisoteo y el ramoneo, así como a los cambios de calidad del agua que produce el abonado de los excrementos y orines del ganado.

La laguna del Cuadro pertenece al Catálogo de Zonas Húmedas de Castilla y León (código ZA-9), y por lo tanto posee un perímetro de protección de 50 m alrededor de toda la línea de costa medida en su nivel máximo. Protección administrativa amparada tanto en el Decreto 194/1994 del Catálogo de Zonas Húmedas como en la normativa estatal referida al Dominio Público Hidráulico.

El artículo 50 de la Ley de Montes de España (Ley  43/2003 y sus sucesivas revisiones de 2006 y 2015), y también otros artículos de este y otros textos legislativos, mandatan la prohibición del cambio de uso de las superficies quemadas así como la obligación para la Administración de proceder a la restauración de esos terrenos mediante las soluciones técnicas y las prohibiciones que considere necesarias para garantizar la conservación de la ecología funcional del lugar.

Las acciones descritas en esta entrada, habituales desde hace décadas, entran en conflicto directo con la consecución de dichos objetivos. Es necesaria la implementación preventiva de esta normativa para poder salvaguardar la conservación de “espacios protegidos” como éste (zonas húmedas catalogadas, red Natura2000, parque natural, hábitats de interés comunitario, etc.) en los que avanza la degradación ambiental tras cada incendio. Y garantizar la conservación con la actividad ganadera tradicional.

Este efecto no es local ni puntual, sino que es habitual y extensivo por toda la sierra sanabresa y afecta de manera muy relevante a toda la red hidrográfica, además de como es lógico a los ecosistemas terrestres.  Entre los humedales más impactados por esta degradación recurrente en zonas altas y que se refleja en las partes bajas de la red hidrográfica está el lago de Sanabria, al estar ubicado en el punto más bajo de una gran superficie de más de 12.000 ha.

Si no está bien protegida contra la degradación la parte alta de la cuenca y en ella no funcionan los mecanismos ecológicos, el lago tendrá mucha más dificultad para poder conseguir un buen estado ecológico a largo plazo.

Leer más sobre el complejo lacustre de Sierra Segundera

· Vega et al. (1991). Estudio del sistema de Lagunas de las Sierras Segundera y Cabrera. Monografías de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León. Ed. Junta de Castilla y León. Valladolid. 46 pp.

· Aldasoro et al. (1984)

También puedes encontrar más información en la biblioteca de AELS