ALGAS FILAMENTOSAS-INVIERNO

El desarrollo de matas de algas filamentosas epilíticas durante el invierno

Se constata durante el final de la estación invernal en el lago de Sanabria y sus ríos afluentes un fenómeno natural frecuente en lagos y cauces de todo el mundo.  Es el intenso desarrollo de matas macroscópicas de algas filamentosas, a pesar de las condiciones de mayor fuerza de la corriente y de menor temperatura del agua (2º C en marzo de 2018).  Su crecimiento en estas condiciones, a veces extremas, está basado en aprovechar la mayor insolación que alcanzan los fondos en la época previa al desarrollo de la bóveda de hojas en el bosque de ribera, y además aprovechar la movilización de nutrientes y mayor renovación del agua que producen los caudales invernales; y no está basado en el aporte de nutrientes por vertidos urbanos sin depurar.

Última actualización : 05/04/2018

Grandes matas de algas verdes en el río Segundera y Tera

La luz disponible puede influir en la composición de la comunidad de las algas bentónicas en los fondos de ríos, arroyos y lagos; así como en la biomasa y la productividad. Existen evidencias que sugieren diferencias en las respuestas de los principales grupos de algas a la irradiancia solar. La luz puede ser un factor limitante en pequeños arroyos y ríos bajo una cubierta forestal densa, como lo demuestran varios estudios que han observado un aumento en el crecimiento de perifiton después de que la caída de las hojas del bosque permite que la luz alcance el lecho del río (Lowe et al. 1986, en Allan y Castillo 2007).

Las algas verdes por lo general se asocian con altos niveles de luz solar incidente, y las diatomeas y las cianobacterias parecen requerir menor intensidad de luz. Las algas móviles son capaces de evitar la oscuridad excesiva por el movimiento a lo largo del gradiente de luz, mientras que los taxones fijos al sustrato (no móviles o sésiles, que crecen cerca del sustrato) pueden reducir su proliferación como resultado del sombreado por el crecimiento excesivo de la comunidad de algas y vegetales en estos momentos. Volverse latente o heterotrófico facultativo puede permitir que algunas especies no móviles persistan durante condiciones muy bajas de luz.

En las condiciones de elevada luminosidad en el fondo del río, ya sea por escasez de columna de agua o por la inexistencia de hojas en el bosque de ribera potencia el crecimiento de las matas de filamentosas, en especial de las clorofitas que sacan temporalmente ventaja ecológica de estas condiciones transitorias. Debido a este efecto es posible observar desde finales de noviembre hasta mayo un gran desarrollo de estas comunidades sumergidas en aguas frías y de fuerte corriente. Uehlinger et al. (2010) describen el aumento de la biomasa del epiliton en ríos alpinos durante esta “ventana” en la intensidad lumínica que alcanza el lecho de los cauces y que favorece determinado crecimiento algal. 

En las siguientes galerías se presentan una colección de fotografías que ilustran este aspecto en dos zonas situadas aguas arriba de Ribadelago Viejo, y por lo tanto sin ninguna influencia urbana en cuanto al aporte de vertidos de nutrientes al agua que pudieran favorecer este crecimiento.

Referencias


Lowe et al. 1986. Periphyton Response to Nutrient Manipulation in Streams Draining Clearcut and Forested Watersheds. Journal of the North American Benthological Society 5(3) : 221- 229. Clic !

Allan J.D. & M. Castillo. 2007. Stream Ecology: Structure and function of running waters. Ed. Springer Science & Business Media, 436 páginas

Uehlinger et al. 2010. The physico-chemical habitat template for periphyton in alpine glacial streams under a changing climate. Hydrobiologia 657: 107–121. DOI 10.1007/s10750-009-9963-x

En las siguientes galerías se muestra el intenso desarrollo de matas de algas verdes, y otras de colores menos llamativos desde la orilla, en el río Segundera antes de llegar a la confluencia con el río Tera. Aguas arriba de Ribadelago Viejo, y por lo tanto sin ningún tipo de influencia urbana.

Invierno de 2017
Río Segundera

Invierno de 2018
Río Segundera

Invierno de 2017 y 2018
Río Tera bajo Navaldelpozo

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Noticias: OZ 27 abril 2018

ESPUMAS DE INVIERNO

La formación de espumas de origen endógeno durante el invierno

Se constata en esta entrada la presencia en invierno de un fenómeno natural frecuente en lagos y ríos de todo el mundo, denominado formación de espumas endógenas. Se comprueba cómo su origen resulta de una compleja combinación de factores naturales y biogénicos; y no está basado en la presencia de vertidos urbanos sin depurar ni depende de la cantidad de turistas.

Última actualización : 03/04/2018

Espumas endógenas durante el temporal de invierno "Bruno"

El origen de esta espuma es natural y se compone principalmente de compuestos orgánicos (ácidos húmicos, lípidos, proteínas, etc…) producto de la descomposición de materia vegetal o exudados de organismos acuáticos (generalmente fitoplancton); por eso se consideran de origen endógeno.

Muchos compuestos orgánicos naturales producto de la descomposición y los detritus naturales del suelo y el agua tienen propiedades tensoactivas (“surfactantes”) similares a los jabones, y al batirse el agua por el oleaje en días de fuerte viento, generan estas espumas que se acumulan en forma de bandas en las zonas abiertas o a lo largo de la costa. En determinados casos se acumulan en las ensenadas a sotavento por lo que pueden verse fácilmente desde las orillas.

Las espumas se acumulan en el litoral del lago en los días más ventosos.

En la entrada titulada Espumas endógenas se mostró cómo se forman en la zona superficial de la masa de agua por convergencia de las turbulencias verticales del agua y el intenso oleaje. Cuando sopla el aire a mucha velocidad se forman filas de pequeñas estructuras espumosas que acaban formando bandas visibles de color blanco y que avanzan en el sentido del viento hasta las ensenadas.

En la siguiente galería se muestra la formación de bandas y acúmulos de espumas, en algunas orillas de la playa de Viquiella, el día 28 de diciembre bajo la influencia del temporal “Bruno” (rachas de hasta 13,5 m/s en las orillas del lago).

Por este mismo efecto de arrastre en la superficie del agua, en las ensenadas a sotavento se acumulan otros resto sólidos y elementos flotantes; por lo que se acaban formando grandes montoneras de hojarasca, palos y ramas procedentes de las propias orillas y en gran medida recogidas en toda la cuenca e introducidas en el lago por la crecida de caudal del Tera.

Los fuertes vientos y el arrastre de las corrientes de agua aportan gran cantidad de hojarasca hacia los fondos de la valles, y acaban por incorporarse al lago. Su gran flotabilidad les hace acompañar a las espumas en la superficie del agua y se acumulan a sotavento en las playas y en general en todo el litoral. Esta materia de origen natural supone un aporte importante de carbono y otros nutrientes para las comunidades bentónicas litorales, sobre todo los descomponedores (como muchas larvas y ninfas de especies de macroinvertebrados y otros animales microscópicos) y los mineralizadores (como los hongos acuáticos y las bacterias).

Por lo tanto, los acúmulos de restos vegetales únicamente suponen un pequeño “problema” de naturaleza estética en las playas hasta que son retirados; pero es necesario recalcar que forman parte de la geodinámica natural y los ciclos de elementos químicos en el ecosistema lacustre.

Espumas también en las pozas del Tera - Navaldelpozo

Aguas arriba de Ribadelago viejo no existe ningún asentamiento humano con influencia sobre el río Tera. Al final del cañón el río presenta una de las pozas más grandes de todo su curso, conocida como Navalpozo o Naval del pozo.

Tras pasar su tortuoso viaje por el cañón, lleno de pozas y rápidos sobre un sustrato rocoso muy duro e insoluble, las aguas del Tera alcanzan la zona del valle donde se localiza el lago. En estos rápidos el contenido del agua en sustancias orgánicas surfactantes es más elevado en las épocas de aguas altas, ya que se produce un generalizado lavado de los suelos de la cuenca.

Desde los terrenos más desprovistos de vegetación, los suelos frágiles,  las zonas sometidas a erosividad o incendio y las majadas frecuentadas por el ganado gran cantidad de nutrientes y otras sustancias orgánicas son puestas en movimiento gracias a la escorrentía. En este arrastre superficial los nutrientes depositados en la superficie durante los meses sin precipitaciones y los que caen al suelo estacionalmente por la marchitez de los vegetales, junto con los excrementos del ganado en la Sierra son removidos por el agua en movimiento siguiendo el gradiente de altitud y se incorporan (tanto en suspensión como en disolución) a través de red de drenaje a los cauces principales. Y finalmente llegan hasta el lago.

Navaldelpozo recibe continuamente espumas endógenas que se han formado en las pozas del cañón, y al ralentizarse el agua quedan atrapadas en sus orillas, agrupándose en espesas bandas flotantes a merced de la corriente. Es una prueba muy fácil de observar para comprender que se trata de un proceso sin incidencia de nutrientes u otras sustancias surfactantes (como los jabones o detergentes) que se pueden incorporan a los cauces por efecto de los vertidos urbanos sin depurar correctamente.

En esta zona del Tera sin ninguna influencia urbana , sólo los factores naturales pueden explicar la formación de estas espumas.

En la siguiente galería se muestra la acumulación de espumas en la entrada de Navaldelpozo el día 28 de diciembre, llevadas hasta allí por el fuerte caudal del Tera y el efecto de la turbulencia en los rápidos.

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Sigue la formación de espumas endógenas durante todo el invierno

En las siguientes galerías de fotos y vídeos puedes comprobar cómo en febrero se han producido nuevos focos de espumas de origen endógeno en los cursos de agua que bajan de la Sierra, y antes de que tengan ninguna influencia urbana en la zona del entorno de Ribadelago.

En concreto bajos los rápidos del Tera que existen antes de llegar a la confluencia con el Segundera, aprovechando el obstáculo que supone en la orilla la presencia de la plataforma de registro de presencia de visón americano; y en el río Segundera en la zona de resguardo junto al gran caudal del emisario de Moncabril, que tiene mucho más caudal que el propio cauce natural del río. 

En el río Tera en la confluencia con el Segundera:

En el río Segundera en la confluencia con la salida de agua de la central de Moncabril:

Espumas endógenas en marzo-18 durante la borrasca "Hugo"

Tras unos días de fuerte temporal se vuelven a formar las espumas de origen endógenas al final de la estación invernal, en este caso gracias a las lluvias y vientos traídos por los temporales “Gisele” y posteriormente “Hugo” y que han mantenido en su nivel habitual de invierno el lago, e incluso más elevado de lo normal, durante algunos días.

En la entrada titulada Espumas endógenas se mostró cómo se forman en la zona superficial de la masa de agua.

Las espumas se acumulan en el litoral del lago y las pozas del Tera tras días ventosos, incluso en momentos de fuerte caudal.

En la siguiente galería se muestra la acumulación de espumas, el día 28 de marzo de 2018 desde la playa de Viquiella, que se forman en toda la superficie del lago azotada por el viento y que luego son llevadas hasta las orillas formando bandas.

En esta galería se muestra la acumulación de espumas en una poza del río Tera poco después de su salida del lago.

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